
En una isla se encuentra una mujer sentada, llorando, llorando. Otra persona de lejos la escucha llorar y quisiera ayudarla, pero el llanto ajeno es más que un simple llanto, es un dolor en el alma, una herida difícil de sanar.
A veces las personas están llena de cosas, de personas, de amor y cariño. Pero eso no es suficiente para el dolor y las penas que arrastran en sus vidas. Se sienten incomprendidos y que las personas cercanas no las entienden, sólo son ellos y su dolor.
Lamentablemente no somos terapeutas ni psicólogos por la vida, no nos podemos estar poniendo en el lugar de el otro todo el tiempo, eso nos agoraría y nos hará más daño. No podemos hacernos responsables de el dolor de otro. Por lo menos es lo que me pasa a mi, quizás sea egoísmo.
Pero qué es lo que siente esa otra persona y pretende que uno esté pendiente de ella todo el tiempo???...eso también es ser egoísta. Pero las personas no entienden, siempre los enfermos son los débiles y hay que apoyarlos, pero yo no me quiero llenar de lamentos de otros. No quiero que las penas de otros formen parte de mis penas.
Tengo varios vacíos en mi alma y varias penas que son disfrazadas con cosas maravillosas que me suceden a diario. No podría vivir del pasado y pensar en los supuestos. Sólo debo vivir el momento y ser feliz con lo que tengo y con lo que hago y lo que pretendo hacer en un futuro.
Quiero vivir sin ese malestar en el estómago, sin reproches a otros, sin lamentar por el camino que elegí.
Y bueno..qué pasó con la mujer en la isla? creo que su llanto la alivió, quizás se siente mejor y ahora descansa un poco, refugiandose en cosas que quizás no son la solución, pero ha ella la hacen estar bien.






